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red/ rojo/ encarnado
![]() | This text was first shown at the individual exhibition Galleries at the Ateneo in Ferrol, 2005. After having a look at these pictures you come and ask what red means to me… and I can only say that the way I see the world cannot be new for you because Red Sorghum is a film that brings good memories, or simply because it is the color of Coke .Red is the color of virginal blood, of innocence. It’s the color of birth, of violent death, the color of wine, of the stop sign and forbidden things. It’s the color of ripe fruit. It’s the dot that attracts our attention in the Japanese flag or in napkin rings in bars. It’s the nail and lip color of daring women. These red rhythms are changing, almost aquatic, moving because of their place and the very violence of the color .Red describes the color of poppies in the fields and bunches of flowers for Saint Valentine’s Day. It’s the color of the URGENT rubber stamps and the color of the pen we used for writing answers at school as small kids. Red are the letters for most trademarks, those of the red box of chocolates. Red was the antiseptic for unimportant injuries of children at the park and red were both my zipped cardigan and a beautiful hair-band I had as a six-year-old girl. Hearts drawn on teenage notebooks. Fire engines. Alarms. Extinguishers. The light telling you that the battery is low. The summer sky. Nettlerash. Mum’s old car. I guess red is just a color that brings textures and rhythms from my mind to the canvas. And after watching it for some time its imperative shape becomes a little more friendly and inviting. I had never thought what red meant for me, I am simply attracted by it and after such a long time it keeps surprising me. That’s why I like red even if red is just a color. Even so it’s enough for me. Sabela Arias |
![]() | Este texto apareció por primera vez en la exposición individual "galerías" del Ateneo Ferrolán 2005 Y después de ver estos cuadros te acercas a mí para preguntarme que qué es para mí este tono rojo, encarnado… Y la verdad es que no puedo decir que para mi forma de ver el mundo esta tonalidad pueda ser nada nuevo para ti, porque “Sorgo rojo” es una película que siempre recuerdo con cariño, o que sea el color escogido por la coca-cola. El rojo es el color de la sangre virginal, de la inocencia. Es el color del nacimiento, de la muerte violenta, el rojo es el color del vino tinto, del stop y de lo prohibido. El color de la fruta madura. Un punto de atención en la bandera nipona o de los servilleteros de los bares. El color en las uñas de una mujer atrevida y, a lo mejor, también en sus labios. Esos ritmos rojos resultan cambiantes, casi acuáticos, con movimiento por su disposición y por la violencia propia del color. Así son los campos de amapolas y los ramos de los días de los enamorados. Rojo es el color del matasellos de URGENTE, el color del boli que cuando éramos pequeños hacía las respuestas en el colegio. Rojos son los anagramas de los supermercados, la “caja roja” de bombones. La mercromina que pinta las heridas de los parques, roja también era una chaqueta de cremallera y una diadema preciosas que recuerdo de mis seis años. Los corazones que se dibujan en las carpetas adolescentes. Los camiones de bomberos. Las alarmas, los extintores. La luz de que ya no tienes batería, el cielo en verano, la urticaria, el dos-caballos de mamá. Supongo que el rojo es sólo un color, en el que me resulta demasiado fácil entrar e imaginar miles de texturas, de ritmos en el lienzo y después de estar tanto tiempo viéndolo esa forma imperativa se torna un poco más amable y mucho más habitual. Nunca pensé en lo que significaba para mí estos rojos, simplemente me atraen sus ritmos, y después de tantos años sigue sorprendiéndome y eso me gusta del rojo, eso y que el rojo es simplemente un color. Y eso es mucho. Sabela Arias. |
![]() | Este texto apareceu por primeira vez na Exposición do Ateneo Ferrolán en 2005. E logo de ver todos estes cadros achégaste para preguntarme que qué é para min este tono encarnado, vermello... E a verdade é que non podo dicir que para a miña forma de ver o mundo esta tonalidade poda significar nada novo para ti, porque “Sorgo rojo” é unha película que sempre recordo con cariño, ou que sexa a cor escollida pola coca-cola. O encarnado é a cor do sangue virxinal, da inocencia. É a cor do nacemento, da morte violenta, o encarnado e a cor do viño tinto, do stop e do prohibido. A cor da froita madura. Un punto de atención na bandeira nipona o dos servilleteiros dos bares. A cor nas unllas dunha muller atrevida e, se cadra, tamén nos seus beizos. Eses ritmos encarnados resultan cambiantes, case que acuáticos, con movemento pola disposición e pola violencia propia da cor. Así son os campos de papoulas e os ramos dos días dos namorados. De encarnado é a cor do matásellos de URXENTE, a cor do boli que cando éramos pequenos facía as respostas no colexio. Encarnados son os anagramas dos supermercados, a “caja roja” de bombóns. A mercromina que pinta as feridas dos parques, encarnada era tamén unha chaqueta de cremalleira e unha diadema preciosas que recordo dos meus seis anos. Os corazóns que se debuxan nas carpetas adolescentes. Os camións de bombeiros. As alarmas, os extintores. A luz de que xa non tes batería, o ceo do verán, a urticaria, o dous-cabalos de mamá. Supoño que o encarnado é solo unha cor, na que resulta demasiado fácil entrar e imaxinar miles de texturas, de ritmos no lenzo, e logo de estar tanto tempo véndoo ese xeito de imperativo vólvese un pouco máis amable e moito máis habitual. Nunca pensei en que significaba para min estes encarnados, simplemente me atraen os seus ritmos, e tras tantos anos segue a sorprenderme e iso me gusta do encarnado, iso e que o encarnado e simplemente unha cor. E iso e moito. Sabela Arias |




